Los horarios de las comidas y sueño, nuevo factor a tener en cuenta en trastornos alimentarios

Reloj sobre un plato

Las interrupciones en el sueño son frecuentes entre los pacientes con trastornos de conducta alimentaria: a veces se despiertan de madrugada y desarrollan conductas compulsivas, otras veces tienen un sueño ligero y frecuentemente interrumpido.

Hasta ahora pensábamos que la hiperactividad nocturna se debía al deseo de hacer ejercicio físico sin ser vistas, pero también se da en pacientes que no tienen que esconderse. Algo parecido ocurre en pacientes con bulimia cuyos episodios se dan más frecuentemente por la tarde y por la noche. Siempre hemos pensado que se daban a esa hora porque era cuando los pacientes llegaban a casa, pero también ocurre así en personas que pasan el día en su domicilio. En definitiva, estas observaciones y otras más complejas (aportadas por la investigación neurobiológica), indican que hay factores asociados al ritmo circadiano -el reloj biológico- que deben tenerse en cuenta para mejorar los tratamientos.

Las investigaciones sobre ritmo circadiano y reloj biológico realizadas por Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young, premiados con el Nobel de Medicina en 2017, abren nuevas perspectivas para el tratamiento de los pacientes con trastornos de la alimentación. En las entrevistas con los pacientes tenemos en cuenta factores como su ansiedad, el miedo a engordar, sus preocupaciones… Ahora bien, debemos aprender más sobre sus horarios: cuándo se levantan, a qué hora se acuestan, cuánto duermen, qué relación existe entre los ciclos de luz solar y las emociones y conductas de estas pacientes. Esta información puede permitirnos mejorar el tratamiento, además de conocer mejor el mundo de la paciente. Los cambios terapéuticos pueden llegar a incluir fármacos que intervienen en el ritmo de vigilia y sueño, como los relacionados con la leptina o melatonina, que hasta ahora no habían sido considerados en los tratamientos de trastornos de conducta alimentaria.