¿Es Depresión o es Anorexia? Un poco de historia

Hoy en día ningún estudiante de Medicina confundiría los trastornos de conducta alimentaria con las depresiones. Sin embargo, Sigmund Freud entendía que las pacientes que hoy diagnosticaríamos de anorexia padecían una “forma puberal de Melancolía”, y Emil Kraepelin, a comienzos del siglo XX, que sufrían un “trastorno depresivo modificado”.

Podemos leer estos comentarios en sus escritos y también en los debates clínicos, recogidos con esmero por sus discípulos.

Ahora bien, a ninguno de los dos le faltaba experiencia, intuición o empatía. Ambos practicaban el método científico, poseían inteligencias lúcidas, y eran investigadores tan rigurosos como creativos: en efecto, no podemos decir alegremente que Kraepelin o Freud se equivocaron. Sus tesis conservan interés y vigencia un siglo después. ¿Por qué?

Destacamos dos motivos.

  • En primer lugar, porque más de la mitad de los pacientes de anorexia nerviosa sufren también depresión; y la proporción aumenta si nos referimos a la bulimia nerviosa.
  • En segundo lugar, porque los tratamientos antidepresivos no son suficientes, pero sí muy a menudo necesarios, para recuperarse de anorexia y bulimia rerviosas.

Los debates académicos acerca de qué fue primero, anorexia o depresión, o cuál es el diagnóstico protagonista, o cuál es causa y cuál efecto, resultan interesantes en la docencia o la investigación. Pero la práctica de la medicina consiste en hacerse cargo de los pacientes como personas completas. De este modo, en los trastornos de conducta alimentaria, es tan necesario restablecer una pauta alimentaria normal como atender al equilibrio social y emocional del enfermo.