Emociones, alimentación y trastornos de conducta alimentaria

Muchos de nosotros hemos picado de la nevera o de la despensa en momentos de nerviosismo, no tanto por apetito como por paliar cierto malestar emocional.
Tampoco es extraño que, ante una mala noticia o en días de tristeza, reaccionemos comiendo menos. De ahí que se diga «se me ha cerrado el estómago» cuando se está pasando un mal momento.


La conducta alimentaria tiene una estrecha relación con la regulación emocional, es decir, con la capacidad de retornar a la calma después de pasarlo mal psicológicamente. Y los problemas emocionales pueden llevar tanto a excesos como a disminución de la ingesta.

Así, las personas con trastornos de alimentación presentan a veces conductas impulsivas (ej. vómitos, atracones…) que podrían atenuarse si el paciente dispusiera de habilidades para regular sus emociones. Es común que las conductas alimentarias patológicas se conviertan en mecanismos de regulación emocional «disfuncionales» -que calman cierto malestar, pero generan otro tipo de problemas psicológicos-.

Tratamientos como la Terapia Dialéctica Conductual (TDC o por sus siglas en inglés DBT: Dialectical Behavior Therapy) se orientan a dotar a los pacientes de recursos para identificar emociones negativas y a continuación corregir las respuestas disfuncionales a ellas. La TDC fue desarrollada por una psicóloga estadounidense, Marsha Linehan para tratar a algunas personas con el trastorno límite de personalidad. Dada su eficacia, ha ido modificándose esta terapia para adaptarse a otras condiciones patológicas.

En el caso de los trastornos de alimentación, por los motivos explicados anteriormente, este tipo de tratamiento tiene especial interés. Bankoff y otros autores (1) analizan los primeros estudios con esta técnica psicoterapéutica, concluyendo que es un tratamiento prometedor en trastornos de alimentación y que se ha demostrado útil para disminuir conductas alimentarias disfuncionales.

Es importante disponer de conocimientos acerca de diferentes tratamientos, médicos y psicoterapéuticos, para poder adaptarse a la diversidad de las personas que consultan por problemas con la alimentación y así ofrecerles las mejores opciones terapéuticas. En la actualidad es fundamental tener en cuenta la relación entre emociones y alimentación porque utilizar tratamientos orientados a la regulación emocional puede aportar grandes beneficios terapéuticos.

(1) Eat Disord. 2012;20(3):196-215. doi: 10.1080/10640266.2012.668478.
A systematic review of dialectical behavior therapy for the treatment of eating disorders. Bankoff SM, Karpel MG, Forbes HE, Pantalone DW.

Este artículo se publicó originalmente en Blog de la Dra. Carmen Ponce de León, de Trastornos de la Alimentación de Hospital U. Quirónsalud Madrid