La anorexia nerviosa y la genética

¿Es la anorexia nerviosa una enfermedad cerebral?

Algunos autores consideran que los aspectos genéticos y neurobiológicos que han revelado la investigación y la aplicación de nuevas tecnologías médicas debieran ser del dominio público.
Sin embargo, en lo que se refiere a la Anorexia y la Bulimia Nerviosa, a día de hoy estos hallazgos se encuentran tan solo en la prensa especializada.
Los partidarios de desarrollar campañas que se refieran a los Trastornos de Conducta Alimentaria como enfermedades mentales de base cerebral creen que así se estaría contribuyendo a que la población posea una visión más médica, respetuosa y seria de la Anorexia, la Bulimia y el resto de patologías alimentarias.


Quienes se oponen a este punto de vista entienden que informar de avances científicos que no se traducen en tratamientos igualmente avanzados es irrelevante y podría (paradójicamente) favorecer el desconocimiento.
Piensan que lanzar un mensaje que podría hacer creer que las causas de estos trastornos se encuentran totalmente fuera de la voluntad del paciente, daría lugar a una disminución de su motivación para curarse o una mayor desesperanza ante los obstáculos que surgen en el tratamiento. Además, una visión centrada en el cerebro ensombrecería la importancia que tienen los factores psicosociales o culturales en la emergencia y el mantenimiento de estas patologías. Esto sería un grave error, porque lo cierto es que sólo la Psicoterapia y el tratamiento multidisciplinar constituyen actualmente el camino hacia la curación.

Aunque parece deseable crear una comunicación fluida entre la sociedad y lo que descubre la comunidad científica, la prudencia obliga a reflexionar acerca de las consecuencias, porque -aunque sabemos cada vez más acerca de los mecanismos biológicos que subyacen a la Anorexia, la Bulimia y otros trastornos-, la curación de todos ellos sigue dependiendo del esfuerzo del paciente ayudado por sus terapeutas y las personas de su entorno.

Ojalá en un plazo breve se desarrollen tratamientos a la luz de los nuevos descubrimientos de la Neurociencia.